El documento secreto del alcalde

Redacción: @BejarEuropa

 
  • Investigación abierta en el SEPRONA

JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ CELADOR | Secretario General de la Agrupación Socialista Bejarana y Concejal del Grupo Municipal Socialista

En el Pleno Ordinario del mes de enero, celebrado en el Ayuntamiento de nuestra ciudad, se produjo un hecho curioso y enigmático.

José Luis Rodríguez Celador

En el turno de ruegos y preguntas, “intentando contestar” a las cuestiones planteadas por el Grupo Socialista en relación con la matanza de ciervos que tuvo lugar en El Bosque el día 14 de enero, el Sr. Alcalde de Béjar, D. Alejo Riñones, procedió a la exhaustiva lectura de todos los documentos (la mayoría públicos y sin relevancia) del expediente… ¿de todos? ¡No!

Cuando llegó el turno del documento más importante, la autorización emitida por el Servicio Territorial de Medio Ambiente de Salamanca, el Sr. Riñones pasó de puntillas. Leyó de cabo a rabo todos los papeles, durante más de una hora, pero al llegar a la autorización, pareció que le quemaba en las manos.

Le solicité, le pedí, le rogué, le exigí en varias ocasiones (más de media docena de veces) que leyera la autorización, pero… unas veces fingió no escucharme, otras me miró con desprecio, otras me mandó callar, hasta que, como es habitual, vino la consabida amenaza, que en esta ocasión fue: -“O se calla o me voy y se queda Vd. solo”.

¿Qué esconde el documento secreto? ¿Grabaciones inéditas del pérfido Villarejo? ¿Las coordenadas de la nueva pilona de La Covatilla? ¿La localización del botón para enceder la fuente-tumba de La Corredera?

El Grupo Municipal Socialista ha tenido acceso al documento en cuestión (aunque no nos han facilitado copia), y lo único que contiene es la evidencia de que en la operación “Kill Bambi” el Ayuntamiento incumplió numerosas exigencias del Servicio de Medio Ambiente:

Incumplida la obligación de comunicar tanto a la Guardia Civil como a la Oficina Comarcal de M. Ambiente la operación a realizar 24 horas antes. No interesaban los testigos.

-Se autorizaba la utilización de “un perro de sangre” (ver videos)

-Se autorizaba la participación de 3 cazadores (ver videos)

Además de ello, y lo que parece más grave aún, se enterraron las vísceras de los animales sin autorización previa, vulnerando el Real Decreto 50/2018, de normas de control de subproductos animales, poniendo en peligro la salud pública, con el agravante de hacerlo con una excavadora en un Bien de Interés Cultural, dónde hay que pedir autorización hasta para llenar un carretillo de tierra.

Por cierto. La propia autorización dice expresamente que el responsable del cumplimiento de la misma es el autorizado, es decir, el Ayuntamiento. Ni empresas, ni cazadores, ni perros, ni vecinos que pasaban por allí. El único responsable es el Ayuntamiento.

Esperaremos a que concluya la investigación abierta (tenemos constancia de ello) por el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil, competente tanto para preservar la fauna y el medio ambiente como el propio BIC, y exigiremos las responsabilidades que correspondan, incluidas las políticas.

Lo que sabe todo el mundo, y está absolutamente claro, es que se ha dado un golpe tremendo y difícilmente reversible a la imagen de un bien que es emblema de nuestra ciudad: El Bosque de Béjar. Eso sí que es un secreto… a voces. ¿Verdad, Sr. Alcalde?