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Adiós a Gregorio, el gato de El Bosque

| JOSÉ MUÑOZ DOMÍNGUEZ |

Ayer noche supe de la muerte de Gregorio, el hermoso gato naranja que vivía en El Bosque de Béjar desde hace algo más de dos años. Recuerdo cómo me acompañó un miércoles del mes de agosto de 2023, por el camino arriba, cuando era un cachorro de pocos meses. No quise hacerle mucho caso porque mi situación personal me impedía tener gatos en casa y todavía sentía reciente la muerte de otro par de compañeros felinos que tuve, y que alcanzaron felizmente los 13 y 15 años. Gregorio, tan parecido a ellos por su pelaje y su carácter, nos deja con apenas tres años de vida.
Aquel día de verano le perdí de vista junto a la puerta de El Bosque y no supe de él hasta la semana siguiente, cuando ya se había adueñado del lugar, que señoreaba como nuevo duque. Los jardineros y el guía municipal le adoptaron y le pusieron el nombre por el que todos le conocíamos, Gregorio, en recuerdo de Gregorio de los Ríos, que fue capellán y jardinero del rey Felipe II en la Casa de Campo de Madrid y autor del primer tratado español de jardinería, la «Agricultura de jardines» publicada en 1592.
En poco tiempo le vimos ganar confianza y poderío, un gato grande, hermoso y muy sociable que se acercaba a los visitantes con esa mezcla de desdén y elegancia tan propia de su especie, «con el tumbao que llevan los guapos –y los gatos– al caminar». Me consta que el personal de El Bosque siempre le procuró asistencia veterinaria y yo mismo me ofrecí a costear lo que hiciera falta si, por algún motivo, se necesitaba.
No quisiera que este recuerdo de nuestro Gregorio bosquero parezca una frivolidad, atento a tantas víctimas humanas en Ucrania, Gaza, Cisjordania, Sudán, Irán y otros muchos lugares, pero conviene recordar una frase atribuida a Leonardo da Vinci acerca de nuestra sensibilidad hacia esos otros seres con los que compartimos el planeta: «Llegará un día en que los hombres y las mujeres se opondrán a la matanza de los animales como ahora reprueban la matanza de sus congéneres»; y acerca de los gatos, específicamente, esta otra: «Hasta el más pequeño de los felinos es una obra de arte».  El Bosque acaba de perder algo con el final de esa belleza gatuna que encarnaba nuestro Gregorio, y no parece mucho consuelo conservar algunas imágenes de su estancia entre nosotros.
Precisamente por ello no me resigno a que olvidemos a los miles de toros que cada año se torturan hasta la muerte en los cosos españoles para entretener al público, a los perros de caza ahorcados por sus dueños cuando ya no rinden en la jauría, a tanto maltrato y tanta muerte innecesaria, pero también quisiera recordar a los animales que tenemos más cerca, pues la noticia de la muerte de Gregorio llega acompañada de otra: una perrita fue atropellada en las mismas fechas en el barrio de la Antigua, y sobre ambos hechos se piden explicaciones a nuestros responsables municipales.
Pero hubo más animales en El Bosque, y es conveniente que se tenga en cuenta. No quiero dejar de insistir en los desvelos del personal a cargo del BIC por la burrita que pastaba en los prados, cojeando de dolor y sin tratamiento veterinario: esto sucedía durante la etapa de PP y Vox al frente del Ayuntamiento: ¿nos podrían aclarar algo al respecto Luis Francisco Martín o Purificación Pozo?, ¿qué se hizo de aquel pobre animal? Tampoco me da la gana olvidar la sangrienta cacería de ciervos perpetrada allí mismo por orden de Alejo Riñones en enero de 2019.
Y, aunque nada tenga que ver con la etapa actual, aún podríamos remontarnos a 1879, cuando el guarda de El Bosque abatió de un disparo al pobre perro Palomo, tal como lo contaba Mariano Illán en la crónica publicada por la Revista del Círculo Agrícola Salmantino del 31 de mayo de aquel año:  «Y fueron las niñas al Bosque, y con ellas su inseparable Palomo, y allí le partió el corazón una bala traidora, que felizmente rebotó en la isleta, como pudo rebotar en la cabeza de alguna señora de las que presenciaron el inicuo fusilamiento.»
Desde esta tribuna que me facilita Béjar en Europa, pido expresamente a los responsables actuales de El Bosque las explicaciones oportunas sobre la muerte de Gregorio y el trato que, desde el Ayuntamiento, en relación con sus atribuciones y responsabilidades, se depara a los animales de nuestro entorno. Y también pido explicaciones a los responsables políticos de las legislaturas anteriores sobre lo que hicieron o dejaron de hacer respecto de ciervos, asnos y caballos en nuestra villa de recreo.
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