- Empresa ausente y herencia tóxica del PP-Vox frenan a La Covatilla
La situación sobre el telesilla en la estación de esquí Sierra de Béjar–La Covatilla es consecuencia directa de años de decisiones negligentes, contratos mal cerrados y una gestión municipal irresponsable por parte del anterior equipo de Gobierno PP-Vox. Ese desgobierno dejó la estación atada de pies y manos frente a una empresa madrileña que hoy actúa con absoluto desprecio por el territorio.
La incomparecencia de Puerto de Navacerrada SA para culminar los trabajos imprescindibles del telesilla es una deslealtad flagrante hacia una comarca que vive, en buena medida, del invierno. Mientras nieva, mientras los negocios locales se preparan y mientras los esquiadores esperan, la empresa concesionaria simplemente no aparece porque ‘tiene su propia temporada’.
Esta situación surge como resultado de un contrato mal planteado, sin plazos claros ni mecanismos de control, firmado por el anterior equipo de Gobierno PP-Vox más preocupado por la propaganda ideológica que por defender los intereses de Béjar. Cabe recordar que el reprobado y cesado exalcalde, Luis Francisco Martín (PP), trató de obstruir a toda costa la reparación del reductor del telesilla.
Frente a ese pasado oscuro, el actual equipo de Gobierno PSOE-TAB ha demostrado que otra forma de gestionar es posible. En apenas semanas se han abordado reparaciones bloqueadas durante años, se han reactivado expedientes dormidos y se ha trabajado con seriedad para devolver la dignidad a unas instalaciones abandonadas. Lo que antes era parálisis, ahora es gestión. Lo que antes eran excusas, hoy son hechos. Logros que dejan en evidencia a quienes gobernaron antes. Dos largos años de inacción frente a unos pocos meses de trabajo real y efectivo. La comparación es tan incómoda como inevitable.
Resulta especialmente indignante que una empresa externa, con sede en Madrid, juegue ahora con el futuro de la estación y con la economía de toda una comarca. Hablamos de esquí, hablamos de empleo, hostelería, comercio y supervivencia rural. Dejar colgada a Sierra de Béjar es dar la espalda a cientos de familias.
La ciudadanía tiene derecho a exigir responsabilidades. A la empresa, por su actitud insolidaria y oportunista, y al anterior Gobierno PP-Vox, por haber sembrado el problema con su incapacidad política y su falta de previsión.