En el corazón de la Sierra de Béjar, donde la belleza del paisaje suele enmascarar su peligrosidad, la naturaleza dio ayer un aviso que pudo terminar en tragedia.
Un operativo de la Guardia Civil logró evacuar con éxito a un grupo de tres montañeros en la zona de Hoya Moros, en el término municipal de Candelario, tras un accidente provocado por el desprendimiento fortuito de nieve en la alta montaña.
El incidente se desencadenó cuando uno de los integrantes del grupo, un varón de unos 60 años, recibió el impacto directo de una gran bola de nieve durante la marcha. El golpe, de una violencia imprevista, le causó lesiones de consideración en la clavícula, las costillas y el antebrazo, dejándolo incapacitado para continuar el descenso por sus propios medios. Ante la gravedad de las heridas y la imposibilidad de movimiento, los montañeros tomaron la decisión técnica de refugiarse en la cueva de Hoya Moros, un enclave natural que sirvió de bastión contra las gélidas temperaturas mientras se activaba el protocolo de emergencia.
La respuesta de los equipos de emergencia fue inmediata, aunque condicionada por la hostilidad del clima. Tras recibirse el aviso, se movilizaron los especialistas del GREIM (Grupo de Rescate Especial de Intervención en Montaña) de Barco de Ávila, junto con una patrulla del Puesto de Ledrada. Sin embargo, las condiciones meteorológicas adversas —frecuentes en estas cotas durante la época invernal— impidieron la intervención de la Unidad de Servicio Aéreo. Sin el apoyo del helicóptero, los agentes se vieron obligados a ejecutar un rescate por vía terrestre, una tarea de enorme exigencia física y técnica.
El operativo contó con la colaboración estratégica de la estación de esquí de La Covatilla, cuya maquinaria facilitó el acceso a los puntos más críticos de la ruta. Tras horas de esfuerzo, los especialistas alcanzaron la cueva, estabilizaron al herido y procedieron a su traslado. A las 12:52 horas, el montañero fue atendido por los servicios médicos en la base de la estación, mientras que sus dos compañeros fueron evacuados ilesos.
Este suceso vuelve a poner de manifiesto la necesidad de la máxima precaución en las actividades de altura. La Benemérita ha reiterado la importancia crítica de planificar las rutas, consultar los partes meteorológicos y contar con el equipamiento técnico adecuado para enfrentar los imprevistos de un terreno que no admite errores.

