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Quousque tandem abutere, Alejo, patientia nostra?

ALBERTO SEGADE ILLÁN | CxByC

Ya que el Sr. Riñones sabe latín (como tiene acreditado, después de su famoso alegato en la Sala de Plenos: “vendividivinci (sic), o sea: divide y vencerás”) cabe interpelarle, igual que hizo Cicerón a Catilina, por su desfachatez, tras escucharle decir que La Covatilla tiene déficit de explotación y por eso, a lo mejor, a alguien se le ocurre cerrarla.  También ante su crítica  por la suspensión de los bautismos blancos, que, por lo visto, se debe a la mala gestión, no a la falta de nieve.

Los hechos, sin embargo, han demostrado tras estos meses de invierno sin nieve, que la estación ha recibido miles de visitantes (que han sido buenos clientes para todos los establecimientos y servicios de la zona) los fines de semana en los que se han organizado actividades o se ha fabricado nieve para los trineos.

Estos años atrás, si no se podía esquiar, Alejo cerraba la estación a cal y canto (aunque sin dejar de pagar la nómina a sus enchufados) con lo cual dejaba sin clientes a los demás. Así pretendía hacer rentable un servicio público, pagando sueldos con la estación cerrada.

Ante unas cuentas que se comunican con transparencia y oportunidad (no manipuladas y en el momento que más convenía como él hacía) Alejo replica que sólo se han ingresado 59,872 euros en tres meses (lo que significa que, sin nieve, la caja diaria ha sido de unos 700 euros) soslayando que sólo ha habido dos días de esquí y sin considerar todo lo que han ingresado las casas rurales, los bares, los restaurantes, los comercios y las gasolineras, durante los fines de semana que no había esquí pero si había nieve y se pusieron en servicio las instalaciones, pistas y remontes, para el público no esquiador.

Es decir que La Covatilla ha cumplido su función y sus trabajadores se han merecido su sueldo; no como los enchufados de Alejo que cobraban su nómina sin levantarse de la cama.

Y la más gorda: que la gestión es muy mala “porque no se hicieron los trabajos de mantenimiento a tiempo”. Pero bueno, ¿Quién es el responsable de que esos trabajos de mantenimiento no estuvieran ni previstos, ni diseñados, ni organizados, ni presupuestados, pocos meses antes de que comenzara la temporada?

Se lo diremos en latín, para que lo entienda bien: “Dum excusare credis, accusas”. O como el propio Sr. Alejo traduciría: “divide y vencerás”.

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