Cultura

Charo Alonso homenajea a Carmen Martín Gaite en Béjar

  • En el marco del centenario de su nacimiento y el 25 aniversario de su fallecimiento

En una sala repleta del Casino Obrero de Béjar, la escritora salmantina Charo Alonso rindió homenaje este martes a Carmen Martín Gaite, en el marco del centenario de su nacimiento y el 25 aniversario de su fallecimiento, con apenas un día de diferencia entre ambas efemérides.

El acto, organizado por el Centro de Estudios Bejaranos, congregó a un numeroso público que siguió con atención las palabras de Alonso, entre evocación personal y tributo literario.

Carmen Martín Gaite (1925–2000), considerada una de las autoras esenciales de la literatura española del siglo XX, fue recordada como “la hija del notario”, escritora polifacética que cultivó la novela, el ensayo, la traducción y el cuento, narradora lúcida de la sociedad salmantina de posguerra y autora de una de las obras más personales y singulares del canon contemporáneo.

Charo Alonso, columnista, poeta y ensayista, vinculó su propia biografía a la ciudad de Béjar, rememorando los viajes de su infancia cuando acompañaba a su padre, técnico de maquinaria, en sus visitas a la empresa Vertex. “Recorría la calle Mayor arriba y abajo, llena entonces de vida comercial”, recordó con nostalgia. También evocó su regreso reciente a la ciudad para presentar su poemario Tiempo de sementera, ilustrado por Carmen Borrego, en el mismo espacio donde ahora hablaba de Martín Gaite.

La presidenta del Centro de Estudios Bejaranos, Josefa Montero García, presentó el acto, que fue clausurado por Isabel de la Cruz, presidenta del Casino Obrero. Ambas destacaron la figura de Martín Gaite como “puente entre generaciones” y “voz imprescindible para entender la identidad cultural de Salamanca”.

Durante la conferencia, Alonso describió a Martín Gaite como una escritora que “amaba la palabra y la mezclaba con música, con historia, con vida”. Recordó su capacidad para “hablar con los muertos y con los lectores”, su dominio de cuatro idiomas, y su tragedia personal marcada por la pérdida de varios hijos y de su única hija, fallecida por sida a los 30 años.

“Los escritores nunca mueren, viven en su escritura”, insistió Alonso, citando esa máxima como resumen del acto. Invitó a los presentes a leer o releer la obra de Martín Gaite, a buscarla “entre visillos, detrás de las ventanas”, y a encontrar en sus textos una conversación suspendida en el tiempo.

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