Editorial 537 | Ceuta no necesita patrioteros de salón
- La realidad internacional exige algo bastante más difícil: Inteligencia
Lo ocurrido en Ceuta es gravísimo. Precisamente por eso resulta tan decepcionante comprobar cómo el Partido Popular y Vox han decidido convertir una crisis de seguridad y de Estado en otro episodio de su interminable campaña contra Pedro Sánchez.
Las manifestaciones convocadas en toda España podían haber sido una oportunidad para trasladar apoyo a los ceutíes y reclamar soluciones. Pero PP y Vox han intentado apropiarse del malestar y transformarlo en combustible político. El propio desarrollo de las concentraciones ha demostrado hasta qué punto algunas convocatorias terminaron convertidas en actos de hostigamiento contra el presidente del Gobierno, con insultos y consignas partidistas.
Y en Béjar tampoco hemos sido ajenos a esta utilización política de una cuestión que debería abordarse con mucha más responsabilidad. Porque una cosa es defender Ceuta y otra muy distinta utilizar Ceuta para atacar a Sánchez. Ese discurso puede ser muy rentable en una concentración. Pero es una auténtica temeridad como política de Estado.
El motivo es evidente. Si estamos ante una estrategia de la denominada zona gris por parte de Marruecos —presión migratoria, desinformación, provocaciones y acciones cuya autoría puede resultar deliberadamente difícil de demostrar—, responder exactamente como esperan quienes pretenden desestabilizarnos sería de una enorme torpeza. La realidad internacional exige algo bastante más difícil: Inteligencia, algo de lo que carecen en la derecha y en el fascismo español.
España no puede permitirse declarar una guerra diplomática a Marruecos cada vez que se produce una crisis. No porque haya que ser complacientes con Rabat, sino precisamente porque hay que defender los intereses españoles con cabeza. Marruecos es nuestro vecino, un socio económico fundamental y un interlocutor imprescindible en seguridad, terrorismo e inmigración. Eso significa no hacerle el trabajo gratis.
Si Rabat está utilizando mecanismos de presión híbrida con una zona gris, lo peor que podría hacer España sería reaccionar desde el calentón patriótico que algunos parecen empeñados en alimentar. Una estrategia de zona gris se combate con inteligencia, información, inteligencia policial, diplomacia, cooperación europea y capacidad de respuesta. No con una competición de quién grita más fuerte que España está siendo «invadida».
Y aquí es donde el PP y, especialmente, Vox están demostrando una preocupante falta de altura. Han confundido patriotismo con ruido. Han convertido una cuestión compleja en un relato infantil de buenos y malos. Han intentado presentar cualquier posición prudente como cobardía y cualquier exigencia de pruebas como complicidad con Marruecos. Es una manipulación política bastante burda.
Por supuesto que el Gobierno debe dar explicaciones. Por supuesto que debe investigarse hasta el último detalle de lo ocurrido. Y si se demuestra una actuación deliberada de autoridades marroquíes contra los intereses españoles, la respuesta debe ser firme. Precisamente entonces será mucho más eficaz que un coro de políticos lanzando acusaciones desde una plaza, envolviéndose en la bandera cada vez que hay una oportunidad electoral. Defender España significa algo más que gritar contra Sánchez y, sobre todo, no dejar que un país extranjero marque el ritmo de nuestra política interna.
Una crisis internacional no es una fiesta electoral. Ceuta merece un Estado que actúe con firmeza, pero también con inteligencia.

