Alejo, no haga usted el ridículo, que no hay caso

  • A lo mejor, lo que le fastidia es que La Covatilla funcione

ALBERTO SEGADE ILLÁN | CxByC

A propósito de la exigencia de dimisiones y ceses por parte de D. Alejo Riñones ante la presencia de supuestos `trabajadores sin contrato´ en La Covatilla; es oportuno recordar al anterior alcalde trabajando de aparcacoches en la estación de esquí. Ahí estaba él, echando un cable, trabajando de gorrilla sin contrato ni seguro y eliminando, de paso, un puesto de trabajo ¿Qué habría pasado si ocurre un accidente?

Se hicieron muchos chistes, pero a nadie se le ocurrió denunciar la situación ante Inspección de Trabajo. Tampoco se denunciaron a lo largo de su gestión como director de la estación de esquí, (también sin contrato): las contrataciones a dedo por su parte ni el uso de varios departamentos municipales, sin repercusión del coste, para las labores de mantenimiento. Sí que se denunciaron la falta de transparencia en las cuentas y la inobservancia del Plan de Vigilancia Ambiental, provocando sendas resoluciones, con varapalo para el Ayuntamiento de Béjar, de la Comisión de Transparencia y la Oficina del Procurador del común. Si Alejo quiere poner de relieve irregularidades, aquí tiene unas cuantas.

Pero ahora él amenaza con denunciar a los responsables municipales porque un experto maquinista natural de Béjar, ha estado enseñado al personal de la estación de esquí (sin cobrar por ello) cómo se maneja la máquina pisapistas recientemente adquirida por medio millón de euros, pero que nadie sabía utilizar. Gracias a ello, las pistas innivadas pudieron adecuarse para recibir a los cursos escolares, además de los esquiadores y visitantes del fin de semana. Así, durante las últimas semanas ha habido clientes para alojamientos, comercios y restaurantes. A lo mejor lo que le fastidia a D. Alejo es que La Covatilla funcione.

Cada cual puede opinar según su criterio, pero es necesario tener en cuenta que el artículo 1.3.d) del Estatuto de los Trabajadores excluye de su ámbito de aplicación los trabajos realizados a título de amistad, benevolencia o buena vecindad. Como es la cuestión que nos ocupa, donde el concejal, tal y como ha declarado, recurrió a un asesor amigo para poner en servicio la máquina. La ley señala que en el caso de un servicio sin retribución, cercano a la donación, no existe propiamente una relación laboral dado que no concurre un acuerdo para intercambiar trabajo por retribución, sino un nexo fundado en un título genuinamente gratuito.

El alcalde ha hecho bien en llamar la atención al concejal (si es que ha actuado sin informar y por su cuenta) pero la pretensión de Alejo Riñones de crear una tormenta en un vaso de agua, con su amenaza de denuncia, tiene escaso recorrido y está muy cerca del ridículo más espantoso.

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