IMAGENES | El Cristo del Amparo de Béjar: 404 años de historia rescatados del olvido
- Obra maestra de 1622 salida de la gubia del célebre escultor palentino Pedro de Sobremonte
En un hallazgo que redefine el mapa del patrimonio sacro de la ciudad, el investigador Juan Félix Sánchez Sancho ha logrado desentrañar documentalmente el origen, la fecha y la autoría del Cristo del Amparo.
Tras siglos de incertidumbre y leyendas conventuales, la ciencia histórica confirma que la talla que preside el presbiterio de la iglesia de San Juan Bautista es una obra maestra de 1622 salida de la gubia del célebre escultor palentino Pedro de Sobremonte.
El anuncio tuvo lugar en un escenario inmejorable: el propio templo de San Juan, donde el Centro de Estudios Bejaranos, en colaboración con la Unidad Pastoral y las cofradías locales, organizó una conferencia que ya se considera un hito para la Semana Santa de Béjar. Bajo la atenta mirada de la imagen, Sánchez Sancho desglosó una investigación basada en el rastreo exhaustivo de archivos en Madrid y Salamanca, localizando piezas clave como el contrato original y el testamento del mecenas.
Un discípulo aventajado de Gregorio Fernández
La investigación revela que el autor, Pedro de Sobremonte, fue una figura prominente del barroco castellano. Formado muy probablemente en los talleres de Gregorio Fernández —de quien fue oficial hacia 1617—, Sobremonte supo absorber la influencia de maestros como Pompeyo Leoni y Francisco del Rincón. El encargo de la talla bejarana fue realizado por el licenciado Antonio de Bolaños, capellán del desaparecido convento de la Anunciación, en una época en la que el escultor competía por los grandes proyectos de la región.
Del milagro a la documentación
Durante siglos, el origen de la imagen estuvo envuelto en la bruma de lo sobrenatural. Una leyenda del siglo XVIII narraba cómo dos misteriosos jóvenes habían dejado un gran bulto a las puertas del convento para desaparecer después sin dejar rastro. Sin embargo, el trabajo de Sánchez Sancho sustituye el mito por la precisión documental, reconstruyendo cómo la imagen sobrevivió a la Desamortización de 1835, cuando la disolución de los conventos bejaranos dispersó su rico patrimonio mueble.
La recuperación de esta identidad no es solo un triunfo académico. Representa una oportunidad para que Béjar revalorice una pieza de incalculable valor patrimonial, cuya calidad artística la sitúa a la altura de las grandes tallas de la escuela castellana. El investigador no ocultó su deseo de que este reconocimiento sirva de impulso para la restauración de la pieza y, quizá en un futuro próximo, para ver al Cristo del Amparo procesionando por primera vez por las calles de la ciudad, rompiendo así su histórico aislamiento conventual.








