GALERÍA | La UME sella la fuga de gas en Fuentes de Béjar y conjura el desastre
Las unidades de élite de la Unidad Militar de Emergencias (UME) han logrado neutralizar este miércoles la grave fuga de gas natural licuado (GNL) que amenazaba al complejo agroalimentario El Navazo, en Fuentes de Béjar. Tras una intervención de extrema complejidad técnica, especialistas del Grupo de Intervención en Emergencias Tecnológicas y Medioambientales (GIETMA) consiguieron taponar la fisura del depósito, desactivando una amenaza industrial crítica que la jornada anterior había obligado a evacuar a 300 trabajadores del recinto.
El operativo castrense, reforzado por la capacidad operativa y logística del Batallón de Intervención en Emergencias V (BIEM5) con base en León, alcanzó su objetivo clave en la mañana de hoy. Tras la reunión del comité de crisis (Cecopi), la directora de Protección Civil autonómica, Irene Cortés, confirmó oficialmente que el escape está bajo control, destacando que «el riesgo es menor» mientras se efectúa el delicado trasvase del gas residual a un tanque seguro. El rigor en la ejecución de los protocolos de evacuación y contención ha permitido que este suceso de gran magnitud se salde sin registrar personas heridas ni atrapadas.
Esta crisis obligó a la Junta de Castilla y León a activar el nivel 2 del PLANCAL, orquestando un despliegue preventivo histórico en la comarca. La sala de emergencias 112 recurrió a la tecnología ES-Alert, emitiendo alarmas a todos los teléfonos móviles en un radio de siete kilómetros para ordenar el confinamiento en interiores. Paralelamente, el riesgo severo de deflagración forzó el cierre total de la autovía A-66 y la carretera N-630 en el tramo comprendido entre Guijuelo y Béjar, estrangulando temporalmente la principal arteria del occidente peninsular.
Pese al éxito del taponamiento, las administraciones mantienen activo el nivel de emergencia y las drásticas restricciones de tráfico perimetrales hasta que se garantice por completo la estabilidad de la infraestructura industrial. La impecable sincronización entre los Bomberos de la Diputación, la Guardia Civil y las Fuerzas Armadas ha evitado lo que podría haber sido uno de los mayores desastres tecnológicos en la historia reciente de la provincia.










