Curso en la Uned «Arte en Zamora XIV»

Un año más podrás desde la Uned asistir al curso “ El arte en Zamora.               El solar zamorano a fines del siglo XI, entre los vestigios materiales y el romancero”.

El curso, como otros años, consta de dos partes: la parte teórica y la parte práctica. Las sesiones teóricas se desarrollarán presencialmente en el Centro Asociado de la UNED en Zamora o a través de videoconferencia en el aula de Béjar los días 12, 13, 14 y 15 de marzo en horario de 19,00 h a 21,00 h. Los recorridos prácticos serán los días 16, 23 y 30 de marzo y 6 de abril, con visitas guiadas. Para la obtención del diploma acreditativo es imprescindible asistir al menos al 80% de las sesiones.

El precio de este curso es de 30 € para matrícula ordinaria y 20 € para alumnos UNED.

Para los desplazamientos y almuerzos el alumno puede hacerlo por cuenta propia o acogerse a la propuesta que programará la organización, para lo que debe ponerse en contacto con el Centro de la UNED de Zamora.

Para cualquier información adicional y formalizar matrícula, se puede hacer de forma on-line en la página web http://www.uned.es/ca-zamora, o de forma presencial en Béjar en la Secretaría aula UNED-BÉJAR. Plaza 1º de mayo, s/n, en horario de lunes a jueves de 17,00 h a 21,00 h y los viernes: de 17,00 h a 20,00 h o a través del número de teléfono de Béjar 923 400 497.

Más información

Alfonso VI, conquistador de Toledo y monarca decididamente europeísta, incentivó las rutas jacobeas, impulsó la reforma cluniacense y sustituyó la liturgia mozárabe por la gregoriana. Tuvo dos hermanas muy activas en su corte (Urraca, la de Zamora; y Elvira, señora de Toro) además de siete consortes (esposas legítimas como Inés de Aquitania, Constanza de Borgoña, Urraca, Berta y Beatriz; y concubinas reconocidas como Jimena Muñoz, Elvira, Teresa y Zaida) y cinco hijas (Urraca la primogénita), cuyos mecenazgos resultaron prolíficos desde el punto de vista artístico.

Urraca, a pesar de su denostada estampa, fue una de las principales consejeras de Alfonso VI, dotó el monasterio de San Pedro de Eslonza (fundado por el rey García I de León) y encargó el cáliz de doña Urraca con destino a la colegiata de San Isidoro de León, en cuyo panteón real fue enterrada junto a sus padres Fernando I y doña Sancha y sus hermanos García de Galicia y Elvira de Toro. El cáliz, formado con ágatas tardorromanas, camafeos y pedrería engastada al modo otoniano, fue armado en una nueva estructura áurea afiligranada e incorporó nuevas alhajas con posterioridad a 1063, cuando fue consagrada la basílica isidoriana.

En 1071 Alfonso VI entregó a su hermana Urraca varias villas y recibió de esta una valiosa túnica tejida de oro, quizás de factura andalusí. Constanza de Borgoña (†1093), viuda del conde de Chalon-sur-Saône y sobrina del Abad Hugo de Cluny, segunda esposa de Alfonso VI y reina consorte durante catorce años, mantuvo estrechos vínculos con su tierra de origen. Cuando falleció en 1093, Alfonso VI entregó al monasterio de Sahagún el palacio adyacente –con baño, molino y capilla– promovido por la borgoñona. En el panteón de San Isidoro de León (alzado hacia poniente de la capilla palatina, tal vez con tribuna, construida por Fernando y doña Sancha) participaron algunos escultores conocedores de la fase inicial de Saint-Sernin de Toulouse, quizás contratados por doña Elvira y doña Urraca –antes de su muerte en 1101– entre los artífices que participaron en el palacio de su cuñada Constanza en Sahagún. Bajo el mecenazgo de la reina Urraca, hacia 1112, un nuevo taller escultórico procedente de Santiago de Compostela debió trabajar en San Isidoro.

La ciudad de Zamora ha conservado vetustas osamentas en Santo Tomé, con una triple cabecera plana del primer tercio del siglo XII que recuerda a Santa Marta de Tera, pero cuya escultura no alcanza la excelencia de San Isidoro de León, e hizo las veces de sede episcopal hasta que se remató la fábrica catedralicia. La ciudad mantiene además la puerta de doña Urraca, el templo de Santiago el Viejo o de los Caballeros, donde dicen que fue armado caballero don Rodrigo Díaz de Vivar y hasta la misma Casa del Cid (o de Arias Gonzalo, según pareceres), inmueble civil con aparejo de los siglos XII y XIII situado frente a la cabecera de la catedral, cuyo paramento meridional engasta un par de vanos ajimezados de arquillos ultrapasados que parecen datar del siglo XI. Muy cerca de San Isidoro se abre el humilde Portillo de la Traición (o de la Libertad), hito vinculado con la crónica del regicidio de Sancho II de Castilla a cargo de Bellido Dolfos durante el cerco de la ciudad de 1072, donde el noble leonés penetró –perseguido por el Cid– en el recinto amurallado.

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