El CEB celebra su treinta aniversario con un nuevo logo

  • «Envejece cargado de experiencia al tiempo que de buenos propósitos y mejores proyectos culturales para el presente y el futuro de Béjar»

| CARMEN CASCÓN MATAS |

Celebramos en este 2022 los treinta años de andadura del Centro de Estudios Bejaranos sin todavía haber hecho una valoración de su contribución a la vida cultural de la ciudad. Por ofrecer unas brevísimas pinceladas de su existencia, decir que nació de la mano del Ayuntamiento de Béjar con el propósito de «fomentar las actividades científicas, literarias y artísticas relativas a Béjar y su comarca». Sus diecinueve miembros primeros, cuya entrada fue sugerida por distintos organismos culturales bejaranos, fueron ampliados a veinticuatro a los pocos meses y desde entonces se han incrementado hasta llegar casi a los cuarenta, figurando entre sus filas historiadores, musicólogos, coleccionistas, ingenieros, periodistas, catedráticos universitarios, arqueólogos, geógrafos y otros. Sus componentes deben tener un objetivo común: la investigación y difusión de la cultura bejarana de manera desinteresada.

La convocatoria del Premio “Ciudad de Béjar” y la edición de la revista Estudios Bejaranos son sus citas principales anuales a las que se suman el asesoramiento de investigadores, la publicación de discursos de ingreso, biografías y otros títulos de interés para el conocimiento de Béjar y su entorno, el fomento de las actividades culturales, y últimamente la difusión a través de internet de sus contenidos y programas (página web, notas de prensa, redes sociales y canal Youtube).

Sin entrar en honduras sobre su historia ₋habrá tiempo de incidir en ello a lo largo de estos meses de cumpleaños₋, vamos a adentrarnos en la explicación de su logo. En el mismo año de la aprobación del Centro, es decir en 1992, se elige el logotipo diseñado por José Muñoz Domínguez. Consiste en el dibujo de un roble en cuyo tronco se enreda una cinta, a modo de filacteria, con una leyenda que reza A vetustate robur («cual roble viejo y fuerte»), un lema aportado por su primer presidente Manuel Antonio Marcos Casquero.

Para conmemorar este treinta aniversario, el Centro de Estudios Bejaranos ha encargado a Óscar Rivadeneyra Prieto un logo conmemorativo que será utilizado en todas nuestras actividades y publicaciones de 2022 junto al logo tradicional. Según sus palabras «del roble viejo y fuerte, árbol que desde el principio ha sido insignia del Centro de Estudios Bejaranos, se desprende una hoja que simboliza el paso del tiempo, treinta años, pero también la regeneración año a año y el cumplimiento de los ciclos». El CEB envejece cargado de experiencia al tiempo que de buenos propósitos y mejores proyectos culturales para el presente y el futuro de Béjar.

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