El éxito de «Casas de Tinta 2.0» abre la puerta a la recuperación de la memoria del comercio bejarano
La exposición de acuarelas de Paula Almonacid Olleros en el Casino Obrero de Béjar ha bajado el telón tras dejar una profunda huella en la ciudad.
El evento, impulsado por el Centro de Estudios Bejaranos (CEB), no solo ha puesto de relieve el talento artístico de su creadora, sino que ha inaugurado un nuevo campo de estudio e ilusión: el descubrimiento y rescate de la memoria en torno a la historia del comercio local.
Un proyecto de arte, literatura e historia local
Nelta de un largo proceso de gestación que comenzó en 2022 a través de las redes sociales y que cristalizó de la mano de Ignacio Coll Tellechea, esta segunda edición ha contado con la colaboración de más de 30 autores e investigadores. La programación paralela, denominada «Fachadas que inspiran 2.0», concentró sus actos centrales en una intensa semana cultural.
Entre los momentos más destacados figuró la tarde de lecturas literarias del pasado 11 de agosto, donde la palabra y la imaginación dotaron de vida a edificios hoy mudos. En este encuentro participaron figuras como Antonio Gutiérrez Turrión, quien evocó la fábrica textil de Navahonda fusionando verso e inteligencia artificial; la escritora salmantina Charo Alonso, que endulzó al público con su relato sobre los recordados Caramelos Cela; y Mercedes Riba, encargada de rememorar el edificio de Deportes Diana, antaño taller de hojalatería.
Nostalgia fotográfica y cantera artística
La historia comercial de Béjar también brilló con luz propia gracias a la proyección fotográfica a cargo de Juan Antonio Frías Corsino, a partir de los fondos del coleccionista Antonio Sánchez Sánchez. Las instantáneas despertaron la nostalgia colectiva de los asistentes, recordando aquellos establecimientos tradicionales a los que acudían en su infancia de la mano de sus mayores —desde paños y mercería hasta ultramarinos y boticas—. Estas pequeñas historias cotidianas configuran, en definitiva, la Gran Historia de la ciudad textil.
El broche de oro lo puso el taller de acuarela impartido por Óscar Rivadeneyra Prieto y la propia Paula Almonacid, dirigido a una decena de niños de entre 8 y 12 años, una semilla de cantera artística que promete continuidad.
Con las obras ya embaladas rumbo a las viviendas de sus nuevos compradores, el CEB y los colaboradores cierran este ciclo con un agradecimiento colectivo a las entidades e instituciones implicadas —incluyendo la Cámara de Comercio— y a todos los bejaranos que han acudido a contemplar el alma de unas fachadas que ya forman parte del patrimonio sentimental de Béjar.

