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Radiografía en Béjar de un sistema sanitario al límite de su capacidad

  • La sanidad pública en la comarca atraviesa una crisis estructural que amenaza con cronificarse

Así lo manifestaron de forma contundente los expertos reunidos en el Casino Obrero durante una mesa redonda que sirvió de radiografía para un sistema que, según los ponentes, se encuentra al límite de su capacidad. Bajo la atenta mirada de los asistentes, Marisa Díaz, portavoz de la Plataforma en Defensa de la Sanidad; Maribel Sánchez, enfermera en activo; y Pedro Pablo Sánchez, médico rural jubilado, desgranaron una realidad marcada por la falta de inversión y la gestión deficiente.

El acto contó con una ausencia significativa: el coordinador y responsable de enfermería del centro de salud de Béjar, cuya participación estaba prevista, excusó su asistencia alegando «motivos ajenos a su voluntad». Su silla vacía sirvió de metáfora para la falta de respuestas institucionales que denunciaron los presentes.

La aritmética del recorte: Menos médicos, más presión El eje central de la denuncia se sustentó en datos demográficos y laborales. Si bien la comarca ha sufrido una pérdida poblacional del 12% en la última década, el recorte en la plantilla médica ha sido casi del doble, alcanzando un 23%. En términos absolutos, esto supone la pérdida de dos facultativos de una plantilla de nueve, una decisión que los ponentes calificaron de «injustificable», especialmente cuando en Béjar ciudad se ha suprimido un médico pese a que la presión asistencial ha ido en aumento.

Detrás de estos números subyace una política presupuestaria que se aleja de los estándares internacionales. Se expuso que la Junta de Castilla y León invierte apenas un 16% de su presupuesto sanitario en Atención Primaria, una cifra muy lejana del 25% que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Caos organizativo y sobrecarga laboral Los profesionales sanitarios describieron una gestión de recursos humanos realizada «fuera del marco de una reestructuración formal», aprovechando jubilaciones y vacantes para amortizar plazas y acumular pacientes en los cupos de los médicos restantes.

La situación diaria en los consultorios se describe como crítica debido a la política de sustituciones:

  • Supresión de coberturas: No se sustituyen las ausencias por vacaciones, bajas laborales ni los descansos post-guardia.
  • Déficit de plantilla: Esto provoca que, diariamente, falten entre dos y tres médicos, generando disfunciones graves en el servicio.
  • Ratios inasumibles: Aunque la administración establece un límite de 35 consultas diarias, la realidad obliga a los facultativos a atender a 50 o más pacientes, lo que impide desarrollar una medicina familiar de calidad. «Sin tiempo tampoco hay paraíso», sentenciaron los ponentes.

El impacto directo sobre el ciudadano es el aumento de la demora, con listas de espera en Atención Primaria que ya oscilan entre los 7 y los 10 días.

La brecha rural y el aislamiento tecnológico La mesa redonda puso el foco en la vulnerabilidad de la zona rural. En una comarca donde el 60% de la población supera los 65 años, la falta de transporte público y privado dificulta enormemente el acceso a los centros de salud. A esto se suma la «brecha digital»: la imposición de la cita previa telemática y la carencia de conexión a la intranet de Sacyl en muchos municipios, lo que impide a los profesionales acceder a datos clínicos cruciales in situ.

Además, la supresión de médicos ha roto la paridad de la Unidad Básica Asistencial (médico-enfermera), afectando la coordinación necesaria para el seguimiento de pacientes crónicos y pluripatológicos.

El Hospital: Agravio comparativo con Ciudad Rodrigo Respecto a la atención especializada, la denuncia fue clara: «Se constata que poco a poco se está desmantelando el hospital». Los ponentes señalaron una estrategia de derivación sistemática hacia Salamanca para justificar posteriormente la supresión de servicios en Béjar por una supuesta «disminución de la demanda».

El agravio comparativo regional fue un punto clave del debate. Se reclamó la implantación de consultas de neurología, endocrinología y neumología, especialidades que sí están disponibles en el hospital de Ciudad Rodrigo, a pesar de que dicha localidad cuenta con una población ligeramente inferior a la zona de Béjar. Aunque los gestores del complejo hospitalario de Salamanca se muestran receptivos en las reuniones, «a la hora de la verdad no cumplen».

Asimismo, se criticó la infrautilización de los quirófanos para cirugía ambulatoria y la falta de voluntad política para crear un área de cuidados paliativos, una medida que sería «perfectamente factible con una pequeña inversión» en camas de hospitalización.

Conclusión: Hacia la movilización social Los participantes concluyeron que se está generando una «falsa sensación» de ineficiencia en la sanidad pública para justificar derivaciones a la privada. Se exigió que los puestos de gestión sean ocupados por perfiles técnicos y no políticos.

El mensaje final fue un llamamiento a la acción. Se instó a los ayuntamientos de la comarca a implicarse activamente «dejando a un lado los colores políticos» y se advirtió que, de no revertirse la situación, no se descarta la convocatoria de manifestaciones y medidas de presión en los próximos meses. La defensa del hospital y de la atención primaria se planteó como un objetivo «irrenunciable e innegociable».

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