Amdeve centra el foco de atención en las mujeres rurales durante el Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras

  • Ha elaborado un vídeo en el que sus integrantes muestran diferentes datos sobre las brechas de género actuales

Con motivo de la Conmemoración del Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras, para este año, la Asociación de Mujeres Deóbriga Vetonum (Amdeve) ha organizado diferentes actuaciones en Béjar, centrando el foco de atención en visibilizar la situación de las mujeres en el medio rural.

Este año, el impacto de la situación de emergencia sanitaria originada por el Covid ha incidido en agravar las desigualdades de género ya existentes. Para dar a conocer el alcance de esta realidad, Amdeve ha elaborado un video, en el que participan sus integrantes, en el que se muestran diferentes datos, basados en fuentes oficiales, que hacen referencia a las diferentes brechas de género actuales entre hombres y mujeres.

En este audiovisual se denuncian situaciones como la desigualdad en el trabajo remunerado y no remunerado , la feminización de los cuidados a personas dependientes, el desigual acceso a la formación y al empleo en mujeres jóvenes, la escasez de recursos que favorezcan una conciliación familiar y laboral real y efectiva tanto en cuidadoras profesionales y no profesionales, la brecha digital doblemente agravada en el medio rural o las consecuencias de las violencias machistas en mujeres con discapacidad reconocida. El contenido del video finaliza con la lectura del manifiesto, por parte de las diferentes integrantes de la entidad.

MANIFIESTO: 8 de Marzo de 2021
Desde la Asociación de Mujeres AMDEVE, este 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, queremos poner el foco de atención en las problemáticas específicas que sufrimos las mujeres en el medio rural y en las consecuencias derivadas de la actual emergencia sanitaria, originada por la Covid, que agrava las desigualdades de género ya existentes.
Las mujeres tenemos escasas oportunidades laborales en el medio rural. La tasa de desempleo es del 42,8%, de las cuales el 10,2% son tituladas universitarias. Queremos que nuestras jóvenes, tengan oportunidades para quedarse y establecer su proyecto de vida, incorporarse al mercado laboral, al auto-empleo y al emprendimiento. Según datos del Observatorio de Igualdad y Empleo, el sector que se ha visto más afectado debido a la paralización de la economía es el comercio al por menor (normalmente dirigidos por mujeres); negocios que cuentan con una escasa capitalización y con una gran dependencia del trabajo continuo sin recibir apenas ayudas especializadas.
Las trabajadoras por cuenta ajena sufren en el medio rural una brecha salarial mayor en comparación con los hombres. Las mujeres perciben un rango salarial entre los 400€ y los 1.000€, mientras que los hombres se sitúan entre los 1.000€ y los 1.400€, según el Boletín de igualdad en la empresa del Instituto de la Mujer. Una desigualdad que las convierte a ellas en habitantes de segunda categoría y que lastra la promoción social y económica de la mitad de la población.
Persiste una marcada feminización del trabajo asalariado y una masculinización del empresariado rural. El 88%de mujeres se concentra en el sector servicios, en empleos tradicionalmente femeninos, a menudo relacionados con cuidados y atención a la dependencia.
La actividad de las mujeres en la agricultura siempre ha sido y sigue siendo intensa; sin embargo, su trabajo sigue estando invisibilizado al no tener el suficiente reconocimiento jurídico, económico y social.
La Ley de Titularidad Compartida ,desde que se publicó en 2011, sigue sin ser una realidad más allá del papel, con apenas 603 explotaciones dadas de alta en toda España y una escasa presencia de mujeres en cargos de responsabilidad: Por poner un ejemplo, en los consejos rectores de las cooperativas agropecuarias, solo el 3,5% de sus integrantes son mujeres.
Con la propagación de la COVID-19 se ha puesto de manifiesto la entrada ante una nueva sociedad en la que las nuevas tecnologías se han vuelto prácticamenteimprescindibles. Sin embargo, en el mundo rural, la brecha digital de género ya existente supone un gran obstáculo en la vida diaria de una gran parte de la población, que afecta, en mayor medida a las mujeres y excluye sobre todo a los municipios más pequeños:
– El 56% de mujeres que viven en municipios de menos de 5000 habitantes no ha usado nunca el ordenador ni ha accedido a internet.
– Muchas mujeres cuentan con competencias y habilidades tecnológicas limitadas, que limita también el tipo de uso frecuencia de actividades cotidianas como, por ejemplo, buscar información en la red; uso de la banca, actividades de comercio electrónico, formación y capacitaciónon-line…
– Las emprendedoras rurales necesitan conectarse al mundo en las mismas condiciones que la población urbana, apoyándose, precisamente, en las ventajas que les aportan las TICS; la inclusión digital de las mujeres significa no sólo que participen como usuarias de servicios, sino que compartan contenidos y utilicen la red como instrumento para la creación de vínculos, la formación y el empoderamiento.
Las mujeres rurales vivimos en primera persona la carga y la falta de reconocimiento del trabajo doméstico no remunerado, que junto con la “ayuda” y el “cuidado” se consideran responsabilidades nuestras. Queremos que la conciliación y, sobre todo, la corresponsabilidad, lleguen al medio rural; porque como siempre denunciamos, tenemos dificultades para acceder al empleo remunerado, pero el trabajo, nos sobra.
Las mujeres son la fuerza trabajadora base sobre la que se sustentan las labores de cuidados. El 90% de los permisos y excedencias para cuidar de familiares son pedidos en España por mujeres. El recorte de servicios básicos en los pueblos (como guarderías, residencias de ancianos, centros médicos, transporte, etc.) hace que la cifra de mujeres al cuidado de personas dependientes sea mayor en el medio rural.
Este rol de cuidados ha aumentado durante el estado de alarma. En el caso de los mayores, porque han visto cómo la asistencia sanitaria de proximidad desaparecía o era prácticamente nula, y en el caso de las mujeres, porque han visto cómo desaparecía el apoyo de carácter profesional más cercano, y se han encontrado solas tanto en el cuidado como en la enfermedad.
No de extrañar que la las consecuencias derivadas de todas estas desigualdades de género incida en la salud mental de las mujeres; esto puede explicar que casi el 70% de los trastornos del ánimo y trastornos relacionados con ansiedad y estrés, son demandados por mujeres, tal y como se refleja en el último Plan de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres de la JCYL.
Muchas de las mujeres que sufren violencia de género en el medio rural, permanecen en las relaciones de maltrato durante muchos años, una media de 20 años, según se desprende del último estudio realizado por FADEMUR. Razones como la dependencia económica, el miedo al qué dirán, el miedo a la reacción del maltratador, el férreo control social y familiar, el desconocimiento de los recursos de protección y atención, son algunas de las razones que explican la larga permanencia en esta situación de maltrato.
Para garantizar que el aparato institucional de detección y lucha contra la violencia de género en el Medio Rural, se traduzca en una red verdaderamente efectiva de información y servicios, capaz de llegar hasta el pueblo más pequeño o remoto de Castilla y León, es necesario y urgente que:
– Se garanticen efectivos suficientes de la Guardia Civil, dotados de formación y medios materiales adecuados, en todo el territorio de la comunidad.
– Se garantizace que los CEAS rurales tengan los medios humanos y materiales suficientes para atender a la detección y atención a la violencia de género. La creación de equipos multidisciplinares y especializados de atención a la violencia de género, no debe implicar en ningún caso el alejamiento de la atención directa en el territorio.
– Finalmente, las entidades del tercer sector, y especialmente de las redes territoriales de las asociaciones de mujeres rurales, tenemos mucho que decir y aportar. Queremos tener mayor participación, en el mantenimiento de la red de detección y atención a la violencia de género en entornos rurales.
Viva la lucha de las mujeres !!
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