Camping en La Cerrallana: Cifras optimistas frente a una realidad sin viabilidad
- Faltan garantías y Béjar tiene otras prioridades
La polémica en torno al proyecto de camping-glamping de La Cerrallana ha dejado de ser un simple desacuerdo técnico para convertirse en un debate de fondo sobre el modelo de ciudad y la gestión del dinero público. El reciente comunicado de la Cámara de Comercio de Béjar, el segundo en dos días y cargado de estimaciones económicas y reproches al Ayuntamiento, no logra desmontar la crítica central formulada por el alcalde y ahora reforzada por las ediles no adscritas, Olga García y Araceli Dorado: El proyecto carece de un verdadero plan de viabilidad.
La Cámara insiste en que sí se ha presentado documentación y que esta posee rigor técnico y económico, pero lo expuesto es, en esencia, un estudio de impacto con proyecciones optimistas, no un análisis completo de viabilidad. Un plan de este tipo exige evaluar costes reales, riesgos, financiación, escenarios negativos y sostenibilidad a largo plazo, algo que no aparece detallado en el informe defendido por la entidad cameral.
Las cifras difundidas —91 euros de gasto diario por turista, entre 10 y 20 empleos directos o hasta 80 empleos indirectos— se apoyan en fuentes sectoriales y estudios generales, pero no aterrizan con precisión en la realidad concreta de Béjar. Esa es precisamente la objeción del alcalde: Extrapolar datos no garantiza que el proyecto funcione en La Cerrallana ni que justifique una inversión pública.
A este planteamiento se han sumado con contundencia Olga García y Araceli Dorado (N/A), quienes han mostrado su sorpresa por el “profundo malestar” expresado por la Cámara ante el descarte del proyecto. Las concejalas recuerdan que cualquier inversión municipal, pagada con el dinero de todos los bejaranos, debe contar con estudios que aseguren un beneficio real para la ciudad, y no para intereses particulares o círculos reducidos.
Las ediles no adscritas ponen además el acento en una cuestión que el comunicado cameral pasa por alto: Las prioridades urgentes de Béjar. Problemas como la red de abastecimiento de agua con averías constantes, el mal estado de aceras y calles, un autobús municipal ineficaz, una recogida de basuras deficiente o la necesaria remodelación del casco histórico siguen sin resolverse. Para García y Dorado, resulta difícil justificar un proyecto turístico sin viabilidad probada cuando las necesidades básicas de los vecinos continúan desatendidas.
También genera controversia el debate sobre los 150.000 euros aportados por la Junta de Castilla y León para el acondicionamiento de La Cerrallana. La Cámara cuestiona su uso para otras actuaciones municipales, pero la crítica municipal es clara: La gestión responsable obliga a priorizar lo urgente, especialmente cuando no existen garantías sólidas de retorno económico. Plantear inversiones estratégicas sin certidumbre supone, según esta visión, asumir riesgos que Béjar no puede permitirse.
Más allá del proyecto concreto, el posicionamiento de las ediles introduce un mensaje político de mayor calado: La etapa del caciquismo político en Béjar debe terminar. Reclaman una forma de gobernar basada en proyectos reales, transparentes y útiles para la mayoría, y no en iniciativas llamativas que carecen de un respaldo técnico suficiente.

