Editorial 500 | ‘Consejos vendo y para mí no tengo’

Redacción: @BejarEuropa

 
  • Esta conveniente mutación del PP de Béjar únicamente ha sido debida a la obligada salvaguarda y protección de sus relaciones públicas

El PP de Béjar ha salido al paso en sus redes sociales y en ruedas de prensa “defendiendo la libertad de expresión” y “apoyando a los medios de comunicación local” por diversas circunstancias.

Esta novedosa iniciativa del PP bejarano nos parecería hasta muy loable si no fuera por la tremenda paradoja histórica delatada por sus propios hechos.

Hechos, no palabras

El famoso slogan del PP en Béjar era ‘Hechos, no palabras’. Y los hechos objetivos demuestran que esos  oportunos conversos a las libertades democráticas olvidan sus gestos, hasta hace poco tiempo, tan autoritarios: Olvidan que ellos no asumieron la natural diversidad de expresión. Olvidan que cuando estaban en el poder no dudaron ni un instante en vetar a una radio, a una periodista (Licenciada en Ciencias de la Información y especializada en políticas públicas, TIC y Desarrollo), y al menos a 3 digitales con líneas editoriales independientes (bejar.biz, bejarfm.es y bejarnoticias.com/.es). Por alguno de estos vetos tuvieron que dar buena cuenta ante el Procurador del Común.

La libertad de expresión y de información son derechos fundamentales constitucionalmente reconocidos PARA TODOS, y no exclusivos para quienes nos bailen mejor el agua o sean más críticos con “los otros”.

Curiosamente, parece que sólo se reclaman estos derechos si los supuestos perjudicados son determinados medios de comunicación con líneas editoriales próximas a su política, y que durante su gobierno fueron ampliamente beneficiados con subvenciones de dinero público otorgadas de manera totalmente arbitraria. Mientras, al resto se les veta por inercia si no siguen los dictados políticos de ese partido, cercenándoles esas libertades a la menor ocasión y sin paliativos.

Esta conveniente mutación del PP de Béjar siempre, aunque sea tarde, será bienvenida si realmente han tomado conciencia de la espléndida labor de fiscalidad crítica de los medios de comunicación sea cual sea su línea editorial. Pero mucho nos tememos que únicamente ha sido debida a la obligada salvaguarda y protección de sus relaciones públicas.