GRÁFICOS | Navamuño empieza a desembalsar y se sitúa por encima de la media histórica
- El embalse iguala niveles de 2024, supera 2025 y rebasa en un 3% la media de la cuenca del Tajo
El embalse de Navamuño afronta el final del invierno con una situación hidrológica notablemente positiva. Tras las últimas aportaciones registradas en las semanas recientes, la infraestructura ha comenzado a desembalsar agua, un indicador claro de que la reserva ha alcanzado niveles de seguridad suficientes y de que el sistema dispone de margen para regular caudales.
Según reflejan los gráficos de evolución semanal, el volumen almacenado iguala prácticamente los registros de 2024, un año considerado húmedo en la comarca, y se sitúa claramente por encima de los valores de 2025, cuando el pantano atravesó un periodo más seco durante buena parte del ejercicio. La curva actual, además, supera la línea de referencia histórica, situándose por encima de la media de la última década, lo que confirma la recuperación progresiva iniciada tras el otoño.
El comportamiento del embalse resulta especialmente significativo al compararlo con el conjunto de la cuenca. Los datos indican que Navamuño mantiene un nivel de reserva un 3% superior a la media de la Confederación Hidrográfica del Tajo, organismo del que depende la gestión del sistema. Este diferencial evidencia que la cabecera del Cuerpo de Hombre está respondiendo mejor que otros sectores de la demarcación hidrográfica.
La evolución reciente muestra además una tendencia característica: tras alcanzar su máximo a finales del invierno, la lámina de agua ha empezado a estabilizarse y ahora se regula mediante desembalses controlados, una práctica habitual cuando el embalse supera el umbral operativo óptimo. Este procedimiento permite garantizar la seguridad de la presa, mantener el caudal ecológico aguas abajo y preparar capacidad de almacenamiento ante futuras precipitaciones primaverales.
La situación aporta tranquilidad a abastecimientos, regadíos y ecosistemas fluviales del entorno de Béjar. Después de varios años marcados por la incertidumbre hídrica, el pantano presenta una reserva sólida, estable y por encima de los estándares habituales, consolidándose como uno de los indicadores ambientales más favorables del inicio de 2026 en la comarca.

