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La Mancomunidad del Embalse de Béjar afronta otro relevo

  • Somacyl pretendía que Béjar cediera sus propias instalaciones a la empresa pública y, además, pagara después por utilizarlas

La Mancomunidad del Embalse de Béjar afronta un nuevo periodo de interinidad en su dirección después de que el último pleno convocado para elegir presidente no pudiera celebrar la votación por falta de representación suficiente. Antonio Luengo, vicepresidente y alcalde de Cristóbal de la Sierra, ejerce ahora la presidencia en funciones, a la espera de que pueda constituirse el órgano necesario para elegir al nuevo responsable.

La situación culmina una sucesión de cambios en la dirección de la entidad iniciada en marzo de 2025, cuando el reprobado y cesado exalcalde de Béjar, Luis Francisco Martín (PP), presentó su dimisión como presidente de la Mancomunidad. Tras aquella renuncia, Carlos Parra, alcalde de Ledrada, asumió inicialmente la presidencia en funciones y posteriormente pasó a dirigir la Mancomunidad. Durante este verano, 24 localidades estuvieron afectadas por falta de agua o presión. Entre las dificultades señaladas figuraban el mal estado de algunas conducciones y la imposibilidad de aumentar la presión en determinados tramos sin riesgo de nuevas averías.

Entre las últimas decicisiones adoptadas bajo su presidencia, se rechazó el convenio planteado por Somacyl para asumir la gestión del abastecimiento mancomunado y ejecutar un proyecto de mejora de las infraestructuras valorado en 3,032 millones de euros. La propuesta incluía, entre otras actuaciones, la construcción de un nuevo depósito en Fuentebuena, con una inversión de 579.000 euros y capacidad suficiente para duplicar el almacenamiento disponible. El convenio no salió adelante debido a que el Ayuntamiento Béjar tendría que ceder sus instalaciones de su propiedad a Somacyl y posteriormente tener que pagar por su utilización. El rechazo ha abierto la puerta a una nueva propuesta de la empresa pública para intentar alcanzar un acuerdo.

El nuevo escenario deja así a la entidad con una presidencia en funciones y un debate de fondo todavía abierto sobre cómo acometer la modernización de sus infraestructuras y quién debe asumir su gestión. La elección del próximo presidente tendrá que producirse en un contexto marcado tanto por los problemas de abastecimiento como por las diferencias entre los municipios sobre el futuro modelo de la red.

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