Cultura

Usal y el Ayuntamiento reabren al público la exposición ‘Unamuno y Béjar’

  • Hasta el próximo 9 de octubre en el Centro Municipal de Cultura San Francisco

La Universidad de Salamanca y el Ayuntamiento de Béjar reabrirán al público la exposición “Unamuno y Béjar”, que debido a las excepcionales circunstancias sanitarias de la pandemia de la COVID-19 hubo de suspenderse repentinamente previamente a su clausura oficial, prevista para el pasado 11 de abril. Ahora, una vez que el país ha vuelto a la nueva normalidad, ambas instituciones han acordado prorrogar la muestra hasta el próximo 9 de octubre para que todas aquellas personas que no pudieron visitarla tengan la oportunidad de hacerlo.

La reapertura de la exposición tendrá lugar el miércoles, 1 de julio, en el Convento de San Francisco y podrá contemplarse en horarios de 11 a 14 h., por las mañanas, y de 17 a 20:30 h., por las tardes, de lunes a viernes (sábados, domingos y festivos, cerrada). A partir de esa misma fecha estará disponible para su adquisición, en la Biblioteca Municipal o en librerías, el catálogo de la exposición al precio de venta al público de 15€.

‘Unamuno y Béjar’, presentación

Hacia el año 1900, cuando Miguel de Unamuno comenzó a visitar la comarca de Béjar, era un joven catedrático de Griego de la Universidad de Salamanca que había nacido en Bilbao (1864) y sacado la plaza de profesor unos pocos años antes. En ese año fue nombrado rector por primera vez ―lo sería otras dos más―, lo que hizo que por motivos profesionales incrementara sus visitas, además de las privadas, que no cesaron hasta el final de su vida.

Ya era para entonces un personaje público preocupado por todo lo político, lo social, lo educativo y lo literario, que escribía de forma habitual en los periódicos y revistas del momento y comenzaba a tener una obra literaria, cuya voz era reconocida y respetada en Salamanca, en la provincia y en España. Todo ello iría a más en los treinta y seis años siguientes, hasta convertirlo en el primer intelectual español, cuya vigencia sigue viva hoy como ninguna otra de los integrantes de la Generación del 98 de la que formó parte.

         Béjar era en aquellos años una pujante ciudad industrial de 10.000 habitantes, con un fuerte movimiento obrero y una alta conflictividad laboral, una burguesía textil en plena expansión y una elite intelectual liberal y progresista que introdujo los mejores avances en educación, sanidad, reglamentación urbana y cultura; una ciudad, en definitiva, que venía siendo desde la Revolución de 1868 un foco de atención constante en la política y la sociedad nacional.

         Gozaba ya de estación de ferrocarril, vital para las comunicaciones y el transporte, y una fuerte implantación de sociedades laborales, recreativas, culturales, educativas y políticas, donde las fuerzas republicanas y socialistas dominaron la escena en aquellas tres primeras décadas del siglo.

         Unamuno empatizó rápidamente con ese escenario social y, sobre todo, con la atrayente naturaleza de sus montañas y pueblos, lo que le llevó a fraguar sólidas amistades y relaciones personales tanto en Béjar como en los pueblos de la comarca, hasta el punto de que se convirtió en uno de sus lugares predilectos para el descanso vacacional y eje de partida y regreso de múltiples excursiones hacia zonas colindantes.

         Sin duda alguna, no ha habido ningún otro escritor ni personaje público de alcance nacional que haya tenido una relación tan estrecha y dilatada con la ciudad y la comarca en toda su Historia como la que tuvo Miguel de Unamuno.

Estructura de la exposición

Nunca hasta la fecha se había hecho una revisión de la presencia y las relaciones que Unamuno estableció en la ciudad textil, que esta exposición ha procurado revisar, reunir y presentar en dos grandes apartados.

Por una parte, la presencia física de Unamuno en Béjar, sobre todo como rector, pero también como conferenciante, mediador en huelgas o puramente político; y, por otra, la presencia de Béjar en la vida privada y creativa de Unamuno, a través de sus estancias veraniegas, sus excursiones, el servicio militar de su hijo Fernando, las relaciones, reuniones, paseos y correspondencia epistolar con numerosos amigos bejaranos y, muy especialmente, la incidencia del paisaje y las circunstancias del entorno inmediato a Béjar sobre su creación poética y periodística, que se muestran en esta exposición en poemas, artículos y menciones en las que el rector perpetuo deja manifiesto su enorme amor por Béjar, «mi vieja conocida», como él la llamaba.

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