Cultura

Béjar recupera su huella en el Tríptico del Zarzoso

El Casino Obrero de Béjar se convirtió ayer en el escenario de un reencuentro con la historia y el arte sacro de la comarca.

Tras meses de espera, la investigadora Charo García de Arriba ofreció su aclamada conferencia “El pintor de los Zúñiga. Tras la huella del tríptico del Zarzoso”, un exhaustivo análisis que vincula directamente el patrimonio bejarano con las salas del Museo del Prado.

La ponente, natural de Tamames y reconocida por su capacidad divulgativa, desgranó las vicisitudes de unas tablas góticas que, tras siglos de silencio en el convento de Portacoeli (El Cabaco), han sido finalmente atribuidas al Maestro Felipe (anteriormente conocido como el anónimo Maestro del Zarzoso). Durante la charla, organizada por el Centro de Estudios Bejaranos, se trazó el recorrido físico y simbólico de esta obra maestra del siglo XV.

La huella del linaje Zúñiga El punto de mayor interés para el público local radicó en la heráldica que preside las tablas. Según las investigaciones de García de Arriba, el tríptico fue encargado por o para Elvira de Zúñiga, hija de Pedro de Zúñiga y hermana del primer Duque de Béjar. Este hallazgo confirma que la obra fue concebida para un entorno palaciego antes de ser donada al cenobio de las Madres Franciscas, donde permaneció hasta que fue vendida en los años 60 para sufragar obras de reforma en el convento.

De la clausura al Museo del Prado La historia del tríptico es también una crónica de supervivencia. Tras pasar por la Colección Várez Fisa, el Estado adquirió la pieza en 2014 para el Museo del Prado, donde actualmente se exhibe en la sala 52A. La conferenciante destacó no solo el valor artístico del conjunto, sino también los detalles iconográficos que revelan los modos de vida y la vestimenta de la nobleza castellana de mediados del siglo XV.

Para los vecinos de Béjar, la exposición de ayer trasciende lo académico. A partir de ahora, la visita a la pinacoteca nacional incluirá una parada obligatoria en los sótanos del museo para buscar el escudo de los Zúñiga en el Tríptico del Zarzoso, reconociendo en sus pigmentos una parte fundamental de la identidad y el orgullo de estas tierras.

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.Ver
Privacidad