Opinión

Un Jardín Histórico que quieren convertir en el nuevo Ecce Homo de Borja

Plataforma en Defensa de El Bosque de Béjar y Grupo Cultural San Gil

El Bosque de Béjar (Salamanca) es uno de los pocos jardines históricos declarados Bien de Interés Cultural (BIC) en España, donde no se alcanza el centenar de ejemplares protegidos, a diferencia de países vecinos como Portugal, Francia o Italia, en los que se cuentan por centenares o por millares. Hay varios motivos para explicar esta raquítica representación de nuestros jardines en la más alta consideración patrimonial, pero entre ellos cabe destacar el desinterés de los españoles, fruto de una secular incultura, y la consecuente desidia de las administraciones para protegerlos, conservarlos y mantenerlos.

En Castilla y León destacan los jardines de La Granja en el Real Sitio de San Ildefonso (Segovia), considerados conjuntamente con el Palacio, pero sólo dos ejemplares constan específicamente como BIC-Jardín Histórico y ambos se encuentran en el sur de la provincia de Salamanca: El Coto de Nuestra Señora del Carmen, término municipal de Peñacaballera, declarado en 2006, y El Bosque de Béjar, declarado en 1946 por conservar íntegras sus características como villa renacentista de recreo de inspiración italiana, fundada en 1567 por Francisco de Zúñiga y Sotomayor, IV duque de Béjar, aunque con antecedentes desde mediados del siglo XV.

El Bosque es propiedad pública desde 1999, y ahí radica buena parte de su infortunio. Por cesión del Ministerio de Cultura al Ayuntamiento bejarano, a éste le corresponden dos tercios de la propiedad y lo restante a la Junta de Castilla y León, que además ostenta las competencias en materia de Patrimonio a través de la correspondiente Dirección General.

Decir que este Órgano es «competente» en una materia tan específica como los jardines históricos no deja de ser una quimera, pues tal Dirección General de Patrimonio carece de técnicos capacitados para entender e intervenir en este tipo de bienes culturales, y se nota: buena parte de los proyectos de restauración ejecutados en El Bosque desde 2002, supuestamente para dar cumplimiento al Plan Director aprobado en 2001, han resultado inadecuados o fallidos, especialmente los de jardinería: las pérdidas de agua del estanque, mayores que antes de las tres o cuatro intervenciones realizadas desde 2002; el torpe ajardinamiento en torno al mismo estanque de 2007-2008; la desaparición de un cenador de forja al recrear la desaparecida Huerta de los Bojes en 2008-2009; la ocupación de la rampa renacentista a costa de mantener el invernadero decimonónico; o el jardinillo de bar de carretera al norte del palacete. A esta serie de chapuzas se pueden añadir varias promesas y compromisos incumplidos por el mismo Órgano «competente» desde 2006: la nueva delimitación legal del BIC respecto de su Entorno de Protección; la constitución de un Consejo Asesor; o la restauración de la Fuente del Paraguas, destruida en julio de 2016 en circunstancias todavía no aclaradas.

En realidad, el Órgano «competente» se salta las especificaciones del Plan Director cuando le viene en gana, adjudica casi todos los proyectos al mismo arquitecto, admite cambios de criterio en la restauración según soplen los vientos, se niega a constituir el preceptivo Consejo Asesor (que podría compensar sobradamente las carencias de sus técnicos en materia de jardines históricos) y trata con el mayor desprecio a las asociaciones que llevan desde 1992 y 2014 defendiendo este BIC de las mayores amenazas (Grupo Cultural San Gil y Plataforma para la Defensa de El Bosque de Béjar, PDBB, respectivamente).

La actitud del Ayuntamiento bejarano es idéntica a la del Órgano «competente», no importa el color político de su equipo de Gobierno: azules y rojos son aliados en destruir este valioso jardín histórico con sus caprichos y su demostrada incompetencia. Entre las calamidades provocadas por el Ayuntamiento bejarano en los últimos treinta años hay que recordar sus bendiciones para todo tipo de pelotazos urbanísticos y hoteleros en el BIC: urbanización de 32 bloques de viviendas, chalets y equipamientos en 1992; campo de golf en 1999-2000; Parador Nacional en 2000-2004 y en 2005-2008; Posada Real, hotel «templario», oficinas, etc. entre 2003 y 2014, junto con una injustificada matanza de varias decenas de ciervos, en enero de 2019, por la negativa municipal a establecer un control poblacional y veterinario de la manada.

El conjunto de agresiones y omisiones imputables a la Administración provocó en 2014 la inclusión de este BIC en la triste Lista Roja del Patrimonio en peligro de España, una iniciativa de Hispania Nostra para visibilizar el estado de nuestros bienes culturales maltratados.

La última hazaña del tándem Ayuntamiento-Junta de Castilla y León es el «Proyecto de acondicionamiento de la Huerta de Abajo de El Bosque», redactado por el arquitecto Valeriano Sierra Morillo (2020), que consiste en gastar el doble de lo que se había presupuestado para la completa restauración de esta terraza, originalmente un jardín-huerto o un huerto de primor, para realizar un mero acondicionamiento que deja sin resolver la verdadera restauración y que, además, introduce alteraciones radicales completamente inventadas: pasos-puente, escaleras, cascadas, canalizaciones y puertas de acero corten, emparrados metálicos, armarios de instalaciones y plantaciones de especies no documentadas. La experta en jardines históricos Consuelo Martínez-Correcher lo ha calificado como «jardín ortopédico» por las prótesis metálicas que se van a incrustar entre sus muros y canalizaciones; las asociaciones empeñadas en evitarlo hablan también de chatarra y vertedero de moderneces, museo del horror al aire libre o, directamente, de nuevo EcceHomo de Borja en forma de jardín: un jardín banal que niega la existencia de aquella huerta de primorrenacentista, razonablemente bien documentada.

A pesar de los informes de expertos en la materia, a pesar de las solicitudes formales dirigidas por las asociaciones para la retirada del proyecto, a pesar de idénticas peticiones presentadas pornumerosos ciudadanos a título particular, de artículos en los medios locales y regionales, las administraciones «competentes» siguen empecinadas en su proverbial incompetencia y se niegan a desistir de su proyecto: como condena de muerte para este BIC único en España, iniciaron su ejecución el pasado 9 de junio, un viaje sin retorno que va de Jardín Histórico a nuevo Ecce Homoborjano y de Ecce Homo a la inmensa nada por mortal banalidad.

Las asociaciones que defienden la conservación de El Bosque de Béjar confían en que el dictamen de órganos consultivos reconocidos por la legislación, junto con otras entidades dedicadas a la defensa del Patrimonio, actúen mediante informes y dictámenes para detener esta catástrofe. Así, han dirigido escritos solicitando la intervención y el amparo a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, a ICOMOS-España y a Hispania Nostra, aunque no descartan la vía judicial si fuera necesario. Entre tanto, piden a las administraciones un cambio de rumbo bajo el criterio de los expertos que permita la adecuada recuperación de este Jardín Histórico bejarano.

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